22.10.13

UN ENCUENTRO ESPECIAL

Después de un tiempo de reflexión, creo que debo hablar de la experiencia relatada en la entrada anterior “Una hembra especial”. No tanto de las alternativas de mi experiencia, sino de un tema no muy fácil de comprender, que es la relación entre lo virtual y lo real en las relaciones entre machos y hembras. La posibilidad de comunicarnos a través de Internet en sus diversas modalidades, sean estas redes sociales, correo electrónico, chat, etc. nos permiten una serie de interacciones personales que no eran posibles ni siquiera pensarlas, unas décadas atrás. A través de esas interacciones, se intercambian ideas, sentimientos, emociones, mediante de distintos canales: audio, video, sonido. Hasta que llega un momento en que lo virtual, es sólo un medio de transmisión de lo real. Esto trae aparejado un problema en las relaciones entre macho y hembra (que son a las que me refiero ahora, pero no son las únicas), ya que puedo encontrar a la persona adecuada a miles de kilómetros de distancia. Parecería que lo más razonable y adecuado, es considerar como imposible esa relación y descartarla, ya que nunca va a existir contacto físico. Y el ser humano, necesita de la compañía y de la presencia del otro. Sin embargo, hay un aspecto que hace que una relación virtual, no sea tan fácil de descartar. Y ese aspecto está relacionado con la profunda unión que se puede lograr, cuando tanto el macho como la hembra, comienzan a ser vehículo de expresión de lo más profundo que existe en cada uno. Eso significa que cada uno va conociendo aspectos insospechados, a medida que se va introduciendo dentro del otro, y comienza a aparecer lo que no sabíamos que existía en nuestro interior. Eso lleva a querer seguir adelante, a descubrir más, a traspasar los límites que creíamos tener. Una relación así, sólo puede darse cuando es sincera, abierta y crudamente honesta. Y a mí me pasó, que encontré ese tipo de relación, y no la rechacé. Esto es, no rechacé vivir la experiencia de que un macho me invadiera, me abriera y empezara a sacar de mí más de lo que esperaba. Tal vez, muchos pensaron que lo que había entre nosotros, era sexo virtual. Eso es algo muy diferente. Yo no lo conozco desnudo. No sé como es. Y él tampoco me conoce a mí en ese aspecto. Lo que existe es la experiencia de haber conocido a un macho único, y yo creo que a él le pasó lo mismo a la inversa. Luego, cada cual hace su vida y la vive con todas sus alternativas, como debe ser. Ese intercambio nos unió, y nos seguirá uniendo. He descubierto un ser especial, y no me privé de hacerlo por la distancia. Lo demás sigue igual, pero yo ya no soy el mismo.

9 comentarios:

TRONCO dijo...

Bueno Marcelito, la verdad que es emocionante leer lo que expresás. Así que sinceramente te digo, ojalá alguna vez vos y él puedan juntar sus vidas.

Te mando un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Hola me encantaría poder tener una relación hermosa como la tuya yo también busco al macho que me haga sentir y vivir mi ser como hembra entregada a dar amor y cariño, estoy feliz y a la vez algo celosa de tí. Besos y mucho cariñó.
Patricia Loza

camil@ dijo...

Siempre deseare lo mejor para ti marcelo, tu me has ayudado a mi y a muchas hembras que estabamos en el limbo de lo desconocido. Asì que para tì mis mejores deseos de felicidad.

Pasivo Lima dijo...

Marcelo me siento feliz de leerte. Totalmente identificada con tu descripción de pasivo total o hombre hembra. El proceso consciente de legitimización y aceptación entre el macho y su hembra que mencionas es el eje sobre el cual las hembras podemos conseguir realizarnos como seres humanos completos, al margen de los modelos culturales que nos aprisionan.
Sigue adelante!
Besos

PD Perdona la interrupción de nuestros correos

Anónimo dijo...

"Eso significa que cada uno va conociendo aspectos insospechados, a medida que se va introduciendo dentro del otro, y comienza a aparecer lo que no sabíamos que existía en nuestro interior."

Eso que dices está en consonancia con aquéllo de "si quieres hacer feliz al otro, déjalo ser". Y ¿qué mejor manera de dejar ser al otro, que revelándole aquellas facetas íntimas de su ser que el otro, por las razones que fuere, no ha podido descubrir por sí mismo? Es como que el otro te ayuda a liberarte de la opresión que tú mismo ejerces sobre tu propio ser, a raíz de las represiones introyectadas en el curso de tu subjetivación, al calor de la presión social que el medio ha ejercido a lo largo de ese proceso.

También, lo que dices podría ponerse en línea con aquella famosa frase de Rosa Luxemburgo: "tu libertad amplía la mía hasta el infinito". Ayudar a otro a liberarse de las trabas externas e internas, es un proceso que te libera a tí mismo.

Anónimo dijo...

Otrosí digo: también le encuentro a tu idea expresada en la frase "Eso significa que cada uno va conociendo aspectos insospechados, a medida que se va introduciendo dentro del otro, y comienza a aparecer lo que no sabíamos que existía en nuestro interior", ciertas resonancias con los conceptos expresados por el pedagogo brasileño Paulo Freire en su célebre obra "Pedagogía del oprimido", en la que postula que la educación tradicional -llamada por él "educación bancaria", es fundamentalmente opresiva, ya que parte del supuesto de que el infante es algo así como una "tabula rasa", un recipiente vacío que el pedagogo debe llenar con conocimientos, mientras que Freire parte de la base opuesta, de que el infante posee saberes que el pedagogo debe ayudarle a descubrir, en un proceso en que el propio pedagogo se descubre a sí mismo.

Anónimo dijo...

Como verás, el proceso descripto no se circunscribe sólo a la esfera de nuestra identidad de género, sino que abarca todos los aspectos de nuestro ser.

Anónimo dijo...

Entiendo perfectamente lo que se comenta en este hilo, porque es parte de lo que he vivido do. Mi primera experiencia sexual fue a las 12 años de edad y la tuve con un primo que tenia 17. Lo que me toco vivir me pareció extraordinario, lo que sentía en mi interior era de plena satisfacción y mis sentimientos era de sentirme la chica de mi primo, actuaba y me comportaba como tal, por supuesto todo eso en total privacidad. Mi condición era de entrega total y me abandonaba a sus brazos, besos y caricias hasta llegar por supuesto a caer arrodillado a sus pies para buscar tenerlo en mi boca, buscaba frenéticamente su virilidad con mis manos y mi boca y cuando ya lo tenia adentro de mi me sentía plena de felicidad. Eso sucedió en forma instintiva desde la primera vez, porque en mi interior lo deseaba fervientemente, era mi demostración que quería ser su hembra y que haría lo que hiciera falta para demostrarlo, porque realmente así me sentía, su hembra................ese sentimiento lo sigo teniendo en relación a un encuentro con hombres incluso a una conversación por chat............no quisiera estar cono hombre sino para que ser su hembra, es como una necesidad que viene desde adentro de mi, que no puedo evitar y que ademas no deseo dejar de sentirla, creo que estando con un hombre o pensando en el soy una hembra a plenitud...............lo lamentable es que ahora en edad adulta no he logrado conocer ese hombre que me quiera hacer su hembra

Marcelo dijo...

Hola Anónimo:

Gracias por comentar y contarnos tu experiencia. Eso que te ocurrió de forma instintiva a temprana edad y que se ha conservado durante toda tu vida, es el perfil psicológico de hembra del que hablo en todo el Blog. No se sabe como surge y cómo aparece en nosotros. Pero sí sabemos que aparece, y está ahí presente.

Te mando un gran cariño

Marcelo