Una persona atenta, amable, inquieta, con muchas ganas de compartir.
Una persona comprometida con los acontecimientos que pasan en la vida de los demás.
Pensarán que estuvimos charlando horas... No, solamente cruzamos un par de mail, pero fue suficiente para sentir su calidad humana.
Les recomiendo visitar su Blog..! A un clic de aquí se encontrarán con Xavier.
5.7.09
4.7.09
La feminización: otra forma de ser varón.
Mucho he escrito sobre la feminización del pasivo total, y con seguridad lo seguiré haciendo, por la importancia que le doy al tema. En este artículo, pertendo hacer una síntesis de lo que podido elaborar sobre el tema hasta el momento. Y en el título, expreso esa síntesis.
Querer vivir la experiencia de la feminización, es un hecho que parte de nuestro interior profundo. Esta comienza a sentirse como una necesidad insatisfecha, o como un deseo de vivir ciertas experiencias desde un ángulo distinto. Pero también, como la necesidad de sentir que otro hombre, nos mire de una forma diferente. La mayoría de las veces, necesitamos ambas: vivir y que nos hagan vivir de forma diferente.
Por eso, feminizar no es hacer la copia de una mujer. No es copiar su forma de vestir, de caminar, o de comportarse. La copia de lo externo, no feminiza sino que disfraza. En consecuencia feminizar, no es disfrazarse de mujer para imitarla.
Feminización es, ante todo, un proceso interior, psicológico, de introspección, a través del cual descubro que existen en mí necesidades, impulsos y deseos, que no se originan en mi ser varón. Supone descubrir que existe un rico mundo interior, que ha estado dormido, y que de pronto irrumpe en mi conciencia, y me crea ciertas urgencias de expresión.
A ese tomar conciencia de que existe algo más que un varón dentro de mí, es a lo que llamo proceso de feminización. Que no desplaza al varón que soy, sino que agrega a él, la riqueza de sentir de otra forma. El descubrir que hay un componente femenino en mí, me exige reestructurar mi mundo interior, y a su vez, buscar alternativas que me permitan expresar ese mundo reestructurado. De ahí, la necesidad de que otro hombre, me ayude a expresarlo, me sienta como su complementario y disfrute haciéndolo.
Normalmente uso los términos “macho” y “hembra”, para expresar que esa androginia psicológica, proviene de lo biológico en sentido muy amplio. O sea, que no se debe al medio social, o a experiencias vividas durante la niñez, o al entorno familiar. De los casos que he estudiado, y del mío propio, surge claramente que entre los 9 y los 10 años, ya se manifiesta claramente.
Se manifiesta tanto en personas que provienen de familias constituídas en forma tradicional, como de las que no provienen; que viven tanto en América Latina, Europa o Asia. No hay un solo elemento que provenga de lo social o familiar que sea común, y que se pueda interpretar como causa de esta forma de sentir. Por comodidad, pensamos que lo que le pasa a la mayoría es norma. Sin embargo, la única norma que he podido comprobar en este mundo, es la diversidad.
Pero también uso esos términos, porque ser una “hembra-varón”, NO es una elección, ni una desviación. Sino la expresión más genuina de la diversidad natural. Un hombre se descubre hembra (su parte femenina), pero no elige ser hembra.
Por eso, la feminización, es el proceso, por el cual culturalizo mi parte hembra. O sea, busco elementos culturales, para expresarla. Elementos que normalmente descubro, en el mundo femenino, pero no necesariamente. Ambos procesos, descubrir y expresar, generalmente se dan juntos e interactúan. De todas formas, debo hacer una aclaración muy importante, y es que muchos hombres descubren su parte hembra, y por diversos motivos no la expresan. Y otros, no la reconocen por la incidencia que tiene el peso de lo social.
De manera que el varón feminizado, es aquel que ha sintetizado en sí mismo “hombre y hembra”. Y no aquel que ha copiado la forma externa de una mujer. El que copia, será un hombre disfrazado de mujer, pero no un hombre feminizado, en el entendido de que una mujer no se define por las prendas. El hombre feminizado es el que ha encontrado de forma creativa un estilo femenino de ser varón, renunciando definitivamente a ser macho. No renuncia a ser varón, sino que incluye lo femenino, y descarta lo que proviene del macho. Las vías de expresión de esa realidad interior son ilimitadas, y cada persona le da distinto alcance. Que puede incluir vestimenta femenina, pero como un elemento secundario, que no hace a la esencia de lo que estoy planteando.
En este contexto, macho lo defino como aquel hombre que no tiene un componente femenino en su forma de ser. Pero que necesita del componente femenino de otro hombre, para realizarse en plenitud. Siente además la necesidad de ser quien desarrolle ese aspecto femenino, le de forma, y sea el artífice del mismo. No busca un igual en el otro hombre, sino alguien complementario. Es por eso, los pasivos totales, normalmente no buscamos cualquier hombre, sino “machos”, porque de esa forma pretendemos asegurar, el interés que ellos tienen en el desarrollo de nuestra parte femenina.
Finalmente, cabe distinguir a las personas que se sienten mujeres interiormente, y que luchan por una readecuación física, de un hombre pasivo total. Hay una diferencia abismal. En el primer caso estamos hablando de una mujer, por más que tenga cuerpo de hombre. En el segundo (pasivo total) de un varón, que no siente la necesidad de una adecuación física.
Querer vivir la experiencia de la feminización, es un hecho que parte de nuestro interior profundo. Esta comienza a sentirse como una necesidad insatisfecha, o como un deseo de vivir ciertas experiencias desde un ángulo distinto. Pero también, como la necesidad de sentir que otro hombre, nos mire de una forma diferente. La mayoría de las veces, necesitamos ambas: vivir y que nos hagan vivir de forma diferente.
Por eso, feminizar no es hacer la copia de una mujer. No es copiar su forma de vestir, de caminar, o de comportarse. La copia de lo externo, no feminiza sino que disfraza. En consecuencia feminizar, no es disfrazarse de mujer para imitarla.
Feminización es, ante todo, un proceso interior, psicológico, de introspección, a través del cual descubro que existen en mí necesidades, impulsos y deseos, que no se originan en mi ser varón. Supone descubrir que existe un rico mundo interior, que ha estado dormido, y que de pronto irrumpe en mi conciencia, y me crea ciertas urgencias de expresión.
A ese tomar conciencia de que existe algo más que un varón dentro de mí, es a lo que llamo proceso de feminización. Que no desplaza al varón que soy, sino que agrega a él, la riqueza de sentir de otra forma. El descubrir que hay un componente femenino en mí, me exige reestructurar mi mundo interior, y a su vez, buscar alternativas que me permitan expresar ese mundo reestructurado. De ahí, la necesidad de que otro hombre, me ayude a expresarlo, me sienta como su complementario y disfrute haciéndolo.
Normalmente uso los términos “macho” y “hembra”, para expresar que esa androginia psicológica, proviene de lo biológico en sentido muy amplio. O sea, que no se debe al medio social, o a experiencias vividas durante la niñez, o al entorno familiar. De los casos que he estudiado, y del mío propio, surge claramente que entre los 9 y los 10 años, ya se manifiesta claramente.
Se manifiesta tanto en personas que provienen de familias constituídas en forma tradicional, como de las que no provienen; que viven tanto en América Latina, Europa o Asia. No hay un solo elemento que provenga de lo social o familiar que sea común, y que se pueda interpretar como causa de esta forma de sentir. Por comodidad, pensamos que lo que le pasa a la mayoría es norma. Sin embargo, la única norma que he podido comprobar en este mundo, es la diversidad.
Pero también uso esos términos, porque ser una “hembra-varón”, NO es una elección, ni una desviación. Sino la expresión más genuina de la diversidad natural. Un hombre se descubre hembra (su parte femenina), pero no elige ser hembra.
Por eso, la feminización, es el proceso, por el cual culturalizo mi parte hembra. O sea, busco elementos culturales, para expresarla. Elementos que normalmente descubro, en el mundo femenino, pero no necesariamente. Ambos procesos, descubrir y expresar, generalmente se dan juntos e interactúan. De todas formas, debo hacer una aclaración muy importante, y es que muchos hombres descubren su parte hembra, y por diversos motivos no la expresan. Y otros, no la reconocen por la incidencia que tiene el peso de lo social.
De manera que el varón feminizado, es aquel que ha sintetizado en sí mismo “hombre y hembra”. Y no aquel que ha copiado la forma externa de una mujer. El que copia, será un hombre disfrazado de mujer, pero no un hombre feminizado, en el entendido de que una mujer no se define por las prendas. El hombre feminizado es el que ha encontrado de forma creativa un estilo femenino de ser varón, renunciando definitivamente a ser macho. No renuncia a ser varón, sino que incluye lo femenino, y descarta lo que proviene del macho. Las vías de expresión de esa realidad interior son ilimitadas, y cada persona le da distinto alcance. Que puede incluir vestimenta femenina, pero como un elemento secundario, que no hace a la esencia de lo que estoy planteando.
En este contexto, macho lo defino como aquel hombre que no tiene un componente femenino en su forma de ser. Pero que necesita del componente femenino de otro hombre, para realizarse en plenitud. Siente además la necesidad de ser quien desarrolle ese aspecto femenino, le de forma, y sea el artífice del mismo. No busca un igual en el otro hombre, sino alguien complementario. Es por eso, los pasivos totales, normalmente no buscamos cualquier hombre, sino “machos”, porque de esa forma pretendemos asegurar, el interés que ellos tienen en el desarrollo de nuestra parte femenina.
Finalmente, cabe distinguir a las personas que se sienten mujeres interiormente, y que luchan por una readecuación física, de un hombre pasivo total. Hay una diferencia abismal. En el primer caso estamos hablando de una mujer, por más que tenga cuerpo de hombre. En el segundo (pasivo total) de un varón, que no siente la necesidad de una adecuación física.
1.7.09
¿Dónde está el límite?
Un lector de la Blog, me hace llegar este comentario, proponiéndome un tema:
Creo que un tema interesante, y que no creo haberlo visto en el blog, es tratar la fina linea que hay entre ser la hembra feminizada en la pareja, docil y complaciente, y ser una suerte de sumiso o empleado del activo. Es una linea muy fina ya que el activo nos modifica en parte a su antojo, y nos abocamos a tareas domesticas para que él este confortable.
Es muy interesante el tema, y me gustaría dar una opinión al respecto. Cuando hablo de hembra, no implica que sea sumisa, dócil, complaciente, esclava, etc etc La hembra debe ser natural, con el carácter y el temperamento que tiene. No por ser hembras, debemos cambiar nuestro carácter. Además, ¿quién puede mantener una forma de ser artificial, por mucho tiempo? Pienso que si una hembra es dócil con su macho, será porque tiene un carácter dócil, con cualquier otra persona. Si se comporta como esclava, será porque le gusta incorporar ese elemento, a la relación con su macho.
Lo que quiero decir, en definitiva, es que no hay un tipo de carácter determinado que haya que tener, para ser hembra. No hay un molde, porque todas las persona son distintas. Siempre defenderé lo natural, y comportarse tal como uno es.
A partir de ahí, incorporar los deseos del macho, tratando de no dejar de ser nosotros mismos. Porque el macho busca también, autenticidad en nosotros. Tampoco hay tareas que tengan que ser realizadas específicamente por la hembra. El macho, haga lo que haga, si es verdaderamente macho, le va a dar ese toque especial a la tarea. Y nosotros como hembras, debemos imprimirle a esa misma tarea un detalle especial que la haga ver distinta. Y que resulte evidente, cuándo la hace él y cuando nosotros. Claro, como cada persona es distinta, habrá con seguridad tareas que a la hembra le gusta hacer, y que no dejará que el macho las haga. Pero eso depende del carácter y la formación de cada persona.
Entonces la idea ¿cuál es? Ser lo suficientemente inteligentes, como para saber cuando ese hombre que tenemos al lado, quiere algo de nosotros como macho. Creo ese es el punto a tener en cuenta. Eso que quiere, puede pedirlo directamente, o insinuarlo. Pero también, nosotros debemos proponer cosas, para saber si al macho le gustan o no.
Habrá cantidad de deseos, que ese macho tiene como persona, como ser humano; pero los que interesan a nosotros en cuanto hembras, son los que expresa como macho. Saber distinguir los deseos comunes, de los que expresa como macho, es una tarea de educación e intuición. Por eso es importante, la re-educación. Porque ella permite, ubicarnos en un lugar, para el cual no fuimos educados. Desde ese lugar, es desde donde podemos empezar a distinguir los deseos del macho. Pensarnos como hembras, es lo más complejo. Pero solo a partir de ahí, entenderemos y empezaremos a decodificar las expresiones y deseos del macho.
Por último, no pongo ejemplos a propósito, para que la idea se entienda en toda su amplitud. Pero sería buen ejercicio, que dejen sus comentarios, poniendo ejemplos de cuando un macho nos pide algo como macho, y cuando expresa algo como un comentario de cualquier ser humano.
Creo que un tema interesante, y que no creo haberlo visto en el blog, es tratar la fina linea que hay entre ser la hembra feminizada en la pareja, docil y complaciente, y ser una suerte de sumiso o empleado del activo. Es una linea muy fina ya que el activo nos modifica en parte a su antojo, y nos abocamos a tareas domesticas para que él este confortable.
Es muy interesante el tema, y me gustaría dar una opinión al respecto. Cuando hablo de hembra, no implica que sea sumisa, dócil, complaciente, esclava, etc etc La hembra debe ser natural, con el carácter y el temperamento que tiene. No por ser hembras, debemos cambiar nuestro carácter. Además, ¿quién puede mantener una forma de ser artificial, por mucho tiempo? Pienso que si una hembra es dócil con su macho, será porque tiene un carácter dócil, con cualquier otra persona. Si se comporta como esclava, será porque le gusta incorporar ese elemento, a la relación con su macho.
Lo que quiero decir, en definitiva, es que no hay un tipo de carácter determinado que haya que tener, para ser hembra. No hay un molde, porque todas las persona son distintas. Siempre defenderé lo natural, y comportarse tal como uno es.
A partir de ahí, incorporar los deseos del macho, tratando de no dejar de ser nosotros mismos. Porque el macho busca también, autenticidad en nosotros. Tampoco hay tareas que tengan que ser realizadas específicamente por la hembra. El macho, haga lo que haga, si es verdaderamente macho, le va a dar ese toque especial a la tarea. Y nosotros como hembras, debemos imprimirle a esa misma tarea un detalle especial que la haga ver distinta. Y que resulte evidente, cuándo la hace él y cuando nosotros. Claro, como cada persona es distinta, habrá con seguridad tareas que a la hembra le gusta hacer, y que no dejará que el macho las haga. Pero eso depende del carácter y la formación de cada persona.
Entonces la idea ¿cuál es? Ser lo suficientemente inteligentes, como para saber cuando ese hombre que tenemos al lado, quiere algo de nosotros como macho. Creo ese es el punto a tener en cuenta. Eso que quiere, puede pedirlo directamente, o insinuarlo. Pero también, nosotros debemos proponer cosas, para saber si al macho le gustan o no.
Habrá cantidad de deseos, que ese macho tiene como persona, como ser humano; pero los que interesan a nosotros en cuanto hembras, son los que expresa como macho. Saber distinguir los deseos comunes, de los que expresa como macho, es una tarea de educación e intuición. Por eso es importante, la re-educación. Porque ella permite, ubicarnos en un lugar, para el cual no fuimos educados. Desde ese lugar, es desde donde podemos empezar a distinguir los deseos del macho. Pensarnos como hembras, es lo más complejo. Pero solo a partir de ahí, entenderemos y empezaremos a decodificar las expresiones y deseos del macho.
Por último, no pongo ejemplos a propósito, para que la idea se entienda en toda su amplitud. Pero sería buen ejercicio, que dejen sus comentarios, poniendo ejemplos de cuando un macho nos pide algo como macho, y cuando expresa algo como un comentario de cualquier ser humano.
17.6.09
¿Se puede pasar por la experiencia del parto?
¿Cómo se lleva a cabo esta fantasía? ¿Te has preguntado, si es posible?
Este tema como otros, no los publico en Blog. Para recibirlo envia un mail directamente a bibiaqui@yahoo.es en el cual conste:
a) edad
b) nacionalidad
c) rol
d) ¿Por qué te interesa el tema?
Este tema como otros, no los publico en Blog. Para recibirlo envia un mail directamente a bibiaqui@yahoo.es en el cual conste:
a) edad
b) nacionalidad
c) rol
d) ¿Por qué te interesa el tema?
12.6.09
¿El pasivo total necesita una re-educación?
Sí, efectivamente, el hombre pasivo total, necesita una re-educación que le permita adecuar sus necesidades interiores (su hembra interior), para poderlas expresar a través de su cuerpo de masculino, cuando entra en relación con un macho. La principal característica de un pasivo total, es que puede expresarse como hembra en toda su pureza, pero conserva el gusto por ser hombre. Es a través de su cuerpo masculino, que desea expresar la hembra que lleva en su interior.
¿El macho también la necesita un re-educación? No, éste no necesita re-educación, pero sí necesita una preparación para entender la re-educación del pasivo total. Necesita entender, las necesidades del pasivo total, para adecuarse a ellas y satisfacer las mismas.
¿Por qué pasa esto? Desde mi punto de vista, porque en el macho no hay inversión erótico-genital-sexual. Sin embargo en el pasivo total, hay inversión erótica, genital y sexual. La palabra inversión hay que tomarla en el sentido de necesidad opuesta.
El pasivo total siente una urgencia interior, que lo lleva a desear gozar de una forma para la que no fue educado. La sociedad al nacer, pone en marcha un proceso educativo-cultural en función de los genitales. También espera de esa persona, unas conductas determinadas en función de los mismos. El problema se plantea, cuando se siente que esa educación es inadecuada, para encarar plenamente la relación con otro hombre.
La sociedad asume dos igualdades: hembra es igual a mujer, y hombre es igual a macho. Si es hombre, culturalmente hay que prepararlo para ser macho. Pero muchos hombres nos damos cuenta, que queremos ser hombres, y nos gusta ser hombres, pero no sentimos la necesidad de ser machos en relación con otros hombres. Todo lo contrario, sentimos la necesidad de ser hembras de otros hombres, por lo menos en la relación sexual.
Esa educación para ser machos que hemos recibido, nos sirve muchas veces, para cumplir con el rol social que se espera de nosotros. Pero no coincide con nuestro yo interior. Para que coincida, se necesita una nueva educación que ponga de manifiesto esa parte de nuestro interior, que la realice, y que la haga sentir plena. De lo contrario, siempre se va a sentir como una carencia, o como un gran deseo frustrado. Muchos pasivos totales, piensan que con el solo hecho de dejarse penetrar, esta faceta interior queda satisfecha. Y en la mayoría de los casos la sola penetración produce cada vez más insatisfacción, y también frustración. No se trata solamente de un tema genital, sino de una vivencia interior en que la penetración es una parte de misma. El pasivo total es, ante todo, mentalmente pasivo. Por eso, antes que un rol, lo defino, como un perfil psicológico. La relación sexual para un pasivo total es plena, cuando éste puede expresar en esa relación todo su yo interior y actualizar su perfil.
Es por eso que no todos los hombres que se dejan penetrar, son pasivos totales. Pero tampoco todos los hombres activos, son machos. Hay muchos hombres que juguetean con la penetración. Incluso, heterosexuales. Los hombres versátiles, intercambian roles, y hacen de pasivos. Pero en ninguno de estos casos, son pasivos totales. Para serlo, debe sentir la necesidad de expresar la hembra interior, a través de un perfil fijo. Esto no quiere decir que los que no son pasivos totales, no sientan placer en la penetración. Pero su placer se agota en la genitalidad.
En los pasivos totales, la penetración se da en plenitud cuando es expresión de una vivencia interior. Y es potenciada por el contexto en que se da la relación, así como el tipo de activo con el que se establece la relación. De manera que para llegar a la plenitud, debe haber dos hombres que necesiten complementarse para expresarse. El macho y el pasivo total, buscan en el otro lo distinto, lo complementario, lo que cada uno necesita pero no tiene. No es una relación entre iguales, sino entre diferentes. Porque cada cual busca en el otro, algo totalmente diferente a lo que es. No busca su réplica, sino su opuesto.
¿El macho también la necesita un re-educación? No, éste no necesita re-educación, pero sí necesita una preparación para entender la re-educación del pasivo total. Necesita entender, las necesidades del pasivo total, para adecuarse a ellas y satisfacer las mismas.
¿Por qué pasa esto? Desde mi punto de vista, porque en el macho no hay inversión erótico-genital-sexual. Sin embargo en el pasivo total, hay inversión erótica, genital y sexual. La palabra inversión hay que tomarla en el sentido de necesidad opuesta.
El pasivo total siente una urgencia interior, que lo lleva a desear gozar de una forma para la que no fue educado. La sociedad al nacer, pone en marcha un proceso educativo-cultural en función de los genitales. También espera de esa persona, unas conductas determinadas en función de los mismos. El problema se plantea, cuando se siente que esa educación es inadecuada, para encarar plenamente la relación con otro hombre.
La sociedad asume dos igualdades: hembra es igual a mujer, y hombre es igual a macho. Si es hombre, culturalmente hay que prepararlo para ser macho. Pero muchos hombres nos damos cuenta, que queremos ser hombres, y nos gusta ser hombres, pero no sentimos la necesidad de ser machos en relación con otros hombres. Todo lo contrario, sentimos la necesidad de ser hembras de otros hombres, por lo menos en la relación sexual.
Esa educación para ser machos que hemos recibido, nos sirve muchas veces, para cumplir con el rol social que se espera de nosotros. Pero no coincide con nuestro yo interior. Para que coincida, se necesita una nueva educación que ponga de manifiesto esa parte de nuestro interior, que la realice, y que la haga sentir plena. De lo contrario, siempre se va a sentir como una carencia, o como un gran deseo frustrado. Muchos pasivos totales, piensan que con el solo hecho de dejarse penetrar, esta faceta interior queda satisfecha. Y en la mayoría de los casos la sola penetración produce cada vez más insatisfacción, y también frustración. No se trata solamente de un tema genital, sino de una vivencia interior en que la penetración es una parte de misma. El pasivo total es, ante todo, mentalmente pasivo. Por eso, antes que un rol, lo defino, como un perfil psicológico. La relación sexual para un pasivo total es plena, cuando éste puede expresar en esa relación todo su yo interior y actualizar su perfil.
Es por eso que no todos los hombres que se dejan penetrar, son pasivos totales. Pero tampoco todos los hombres activos, son machos. Hay muchos hombres que juguetean con la penetración. Incluso, heterosexuales. Los hombres versátiles, intercambian roles, y hacen de pasivos. Pero en ninguno de estos casos, son pasivos totales. Para serlo, debe sentir la necesidad de expresar la hembra interior, a través de un perfil fijo. Esto no quiere decir que los que no son pasivos totales, no sientan placer en la penetración. Pero su placer se agota en la genitalidad.
En los pasivos totales, la penetración se da en plenitud cuando es expresión de una vivencia interior. Y es potenciada por el contexto en que se da la relación, así como el tipo de activo con el que se establece la relación. De manera que para llegar a la plenitud, debe haber dos hombres que necesiten complementarse para expresarse. El macho y el pasivo total, buscan en el otro lo distinto, lo complementario, lo que cada uno necesita pero no tiene. No es una relación entre iguales, sino entre diferentes. Porque cada cual busca en el otro, algo totalmente diferente a lo que es. No busca su réplica, sino su opuesto.
9.6.09
Palabras...
Recibo muchos comentarios, directamente en la Blog o también a mi mail personal. Muchos de mis lectores, ya han entendido mi forma de pensar. Tanto para discrepar como para identificarse con ella. Pero me preocupan los que leen un solo post, y se quedan tal vez con una idea parcial de mi pensamiento. Y por ciertos aspectos que quizás no me he explicado bien, es que quiero escribir hoy. Y un lector, muy sabiamente, dice que no hay que tener miedo a las palabras. Por eso, vamos a ello.
ETIQUETARSE: Se entiende por tal, ponerse un rótulo y actuar de acuerdo a él. Cuando hablo de pasivos totales, no pongo un rótulo. Sino que invito a los hombres a hacer introspección y buscar en su interior si son o no pasivos totales. El ser pasivo total es un descubrimiento interior. Hay muchas vías de descubrimiento, pero si alguien desea ser feliz y sentirse pleno, debe buscar en sí mismo lo que le colma. Decir que uno es pasivo total, es el resúmen de la felicidad de haberse encontrado consigo mismo. Por eso ser pasivo, no hay que identificarlo con dejarse penetrar. Eso hace referencia exclusivamente a lo genital. Por eso no hay que confundir “etiquetarse” con “descubrirse”.
¿POR QUE HAY QUE SER “PASIVO”, “ACTIVO” o “VERSÁTIL”?
No hay que encasillarse y después actuar. Hay que descubrirse y luego actuar. Y eso que uno descubre lo expresa a través del lenguaje, que muchas veces es extremadamente limitado. Por eso, hay muchas formas de ser pasivo, o activo, o versátil. En esta Blog hablo de hombres pasivos totales solamente, porque ese es el tema central. Y hago referencia los demás, de forma colateral. En esta diversidad sexual humana, frente a la pregunta ¿qué sos? respondemos con un estereotipo, para facilitar la comunicación.
Y como hay tantas formas de ser pasivo, me dedico a hablar de un tipo de pasivo, que le he llamado “pasivo total”. Es como si en lugar de hablar del mar, me dedicara a hablar de una mínima gota de agua. ¿Por qué lo hago? Porque soy pasivo total, y creo compartir con muchos seres humanos este descubrimiento interior. Pero aún dentro de esa gota, tenemos matices entre unos y otros. En lo que estamos de acuerdo, es que gozamos y nos realiza como personas, ser hembras de otros hombres, a los que llamamos machos. Estos son activos, aunque no todos los activos, son machos. Hay hombres activos, que son únicamente penetradores. En resumidas cuentas: un macho es penetrador, pero no todo penetrador es macho. Como verán la diversidad otra vez, esta vez de parte de los activos…
ETIQUETARSE: Se entiende por tal, ponerse un rótulo y actuar de acuerdo a él. Cuando hablo de pasivos totales, no pongo un rótulo. Sino que invito a los hombres a hacer introspección y buscar en su interior si son o no pasivos totales. El ser pasivo total es un descubrimiento interior. Hay muchas vías de descubrimiento, pero si alguien desea ser feliz y sentirse pleno, debe buscar en sí mismo lo que le colma. Decir que uno es pasivo total, es el resúmen de la felicidad de haberse encontrado consigo mismo. Por eso ser pasivo, no hay que identificarlo con dejarse penetrar. Eso hace referencia exclusivamente a lo genital. Por eso no hay que confundir “etiquetarse” con “descubrirse”.
¿POR QUE HAY QUE SER “PASIVO”, “ACTIVO” o “VERSÁTIL”?
No hay que encasillarse y después actuar. Hay que descubrirse y luego actuar. Y eso que uno descubre lo expresa a través del lenguaje, que muchas veces es extremadamente limitado. Por eso, hay muchas formas de ser pasivo, o activo, o versátil. En esta Blog hablo de hombres pasivos totales solamente, porque ese es el tema central. Y hago referencia los demás, de forma colateral. En esta diversidad sexual humana, frente a la pregunta ¿qué sos? respondemos con un estereotipo, para facilitar la comunicación.
Y como hay tantas formas de ser pasivo, me dedico a hablar de un tipo de pasivo, que le he llamado “pasivo total”. Es como si en lugar de hablar del mar, me dedicara a hablar de una mínima gota de agua. ¿Por qué lo hago? Porque soy pasivo total, y creo compartir con muchos seres humanos este descubrimiento interior. Pero aún dentro de esa gota, tenemos matices entre unos y otros. En lo que estamos de acuerdo, es que gozamos y nos realiza como personas, ser hembras de otros hombres, a los que llamamos machos. Estos son activos, aunque no todos los activos, son machos. Hay hombres activos, que son únicamente penetradores. En resumidas cuentas: un macho es penetrador, pero no todo penetrador es macho. Como verán la diversidad otra vez, esta vez de parte de los activos…
4.4.09
El macho activo ¿por qué busca a otro hombre?
Muchos lectores me escriben, contándome que son pasivos pero no se sienten hembras. Otros (la mayoría), sienténdose muy idendificados con mis comentarios. No deseo convencer a nadie con mis opiniones, sino que sólo trato de compartir mis vivencias y mis elaboraciones conceptuales a partir de las mismas.
Con respecto a que hago una identificación del pasivo con la hembra, es cierto. Pero como he aclarado en otros post, para mí hembra es solo un nombre y no tiene tanto peso conceptual como el que históricamente tiene. Veamos un ejemplo. Cuando uno va a un comercio de electricidad y pide un conector, muchas veces el comerciante pregunta “¿macho o hembra?” Esa acepción de la palabra, no tiene un contenido sexual. Hace referencia simplemente a quien entra en quien. Ese es el sentido que le doy a la palabra hembra. Para que haya acople entre dos hombres, uno tiene que se la hembra y otro el macho. Evidentemente, el pasivo siempre es hembra en la relación y el activo macho. Este es un dato indiscutible de la realidad.
Y aquí viene los más importante, el contenido que cada persona le da esa acción de ser macho o hembra, es totalmente variable. Si es pasivo, es hembra en la relación, pero el contenido y el alcance que cada pasivo da a eso, es muy variable de persona a persona. Hembra no quiere decir afeminado, ni mujer, ni femenino. Aunque un pasivo puede sentir, que el contenido que le quiere dar sea ese. Pero otro, puede ser que no. Al igual que los hombres activos, pueden ser machos o no. Depende del contenido que ese hombre le de a su “ser activo”. Puede ser activo y no ser macho.
¿Cuál es el macho activo entonces? Es un tipo, dentro de los hombres activos. Para mí el macho activo, es el hombre que busca realizar su identidad sexual a partir de la inversión del otro hombre. Busca en el pasivo, un complemento sexual y no solamente un compañero sexual. No siente al pasivo como igual, sino como complementario.
Hay machos activos, que buscan un complemento también en lo cultural. Ahora, un tema bien interesante, es preguntarse ¿Por qué los machos activos buscan un complemento en otro hombre? Y muchos, ¿por qué buscan también un complemento cultural (o sea, que se vista con ropa femenina por ejemplo)? ¿Por qué no busca más bien a una mujer?
Mi respuesta a esto (muy provisoria por supuesto), es que en el macho activo, hay una afirmación de su identidad sexual, a partir de la contrucción de la inversión del otro (del pasivo). El macho activo, busca un hombre y a partir de ahí, va a buscar convertirlo en un complemento para él. Es él quien quiere tener la libertad de construir su complemento. Busca un igual, para transformarlo en su complementario. No busca tener sexo con un igual, sino con un igual transformado por él. Lo ve desde la óptica de lo cóncavo y lo convexo. Es por eso, que entre el pasivo total y el macho activo, hay una atracción casi natural. Ya que el pasivo busca ser tranformado y el activo busca transformar.
Es importante destacar, finalmente, que éstos son extremos. En esos extremos estarían el pasivo total de un lado, y el macho activo de otro. Entre medio, una gran cantidad de matices, como por ejemplo los activos no machos y los pasivos no totales. Lo importante es que tanto el macho activo, como el pasivo total, son disposiciones permanentes. Si éstas rotan, entonces hablamos de hombres versátiles, que quedan fuera de estas consideraciones. Aún así, los hombres versátiles, no serán nunca machos activos ni pasivos totales, sino que serán pasivo y activo. Lo que no deja de ser el hombre versátil, es hembra cuando es pasivo.
Con respecto a que hago una identificación del pasivo con la hembra, es cierto. Pero como he aclarado en otros post, para mí hembra es solo un nombre y no tiene tanto peso conceptual como el que históricamente tiene. Veamos un ejemplo. Cuando uno va a un comercio de electricidad y pide un conector, muchas veces el comerciante pregunta “¿macho o hembra?” Esa acepción de la palabra, no tiene un contenido sexual. Hace referencia simplemente a quien entra en quien. Ese es el sentido que le doy a la palabra hembra. Para que haya acople entre dos hombres, uno tiene que se la hembra y otro el macho. Evidentemente, el pasivo siempre es hembra en la relación y el activo macho. Este es un dato indiscutible de la realidad.
Y aquí viene los más importante, el contenido que cada persona le da esa acción de ser macho o hembra, es totalmente variable. Si es pasivo, es hembra en la relación, pero el contenido y el alcance que cada pasivo da a eso, es muy variable de persona a persona. Hembra no quiere decir afeminado, ni mujer, ni femenino. Aunque un pasivo puede sentir, que el contenido que le quiere dar sea ese. Pero otro, puede ser que no. Al igual que los hombres activos, pueden ser machos o no. Depende del contenido que ese hombre le de a su “ser activo”. Puede ser activo y no ser macho.
¿Cuál es el macho activo entonces? Es un tipo, dentro de los hombres activos. Para mí el macho activo, es el hombre que busca realizar su identidad sexual a partir de la inversión del otro hombre. Busca en el pasivo, un complemento sexual y no solamente un compañero sexual. No siente al pasivo como igual, sino como complementario.
Hay machos activos, que buscan un complemento también en lo cultural. Ahora, un tema bien interesante, es preguntarse ¿Por qué los machos activos buscan un complemento en otro hombre? Y muchos, ¿por qué buscan también un complemento cultural (o sea, que se vista con ropa femenina por ejemplo)? ¿Por qué no busca más bien a una mujer?
Mi respuesta a esto (muy provisoria por supuesto), es que en el macho activo, hay una afirmación de su identidad sexual, a partir de la contrucción de la inversión del otro (del pasivo). El macho activo, busca un hombre y a partir de ahí, va a buscar convertirlo en un complemento para él. Es él quien quiere tener la libertad de construir su complemento. Busca un igual, para transformarlo en su complementario. No busca tener sexo con un igual, sino con un igual transformado por él. Lo ve desde la óptica de lo cóncavo y lo convexo. Es por eso, que entre el pasivo total y el macho activo, hay una atracción casi natural. Ya que el pasivo busca ser tranformado y el activo busca transformar.
Es importante destacar, finalmente, que éstos son extremos. En esos extremos estarían el pasivo total de un lado, y el macho activo de otro. Entre medio, una gran cantidad de matices, como por ejemplo los activos no machos y los pasivos no totales. Lo importante es que tanto el macho activo, como el pasivo total, son disposiciones permanentes. Si éstas rotan, entonces hablamos de hombres versátiles, que quedan fuera de estas consideraciones. Aún así, los hombres versátiles, no serán nunca machos activos ni pasivos totales, sino que serán pasivo y activo. Lo que no deja de ser el hombre versátil, es hembra cuando es pasivo.
22.3.09
Sobre las fantasías, en los Pasivos Totales
Mucho se escribe sobre fantasías sexuales, y en general las páginas de contactos piden a quien se inscribe en ellas, que exprese sus fantasías. En el imaginario colectivo, las fantasías aparecen como deseos a realizar en un largo plazo, o directamente como deseos irrealizables. En algunos casos son la expresión de un estado ideal, al que nunca se va a poder alcanzar. Vista desde ese punto de vista, no deja de ser frustrante que alguien desee algo y piense que va a ser imposible de alcanzar. Pienso que las fantasías sexuales, son un disparador imprescindible del erotismo. Y como tales, cumplen una función que está directamente relacionada con el deseo.
Mi concepto de fantasía, con respecto a los hombres pasivos totales, en muchos casos tiene aspectos irrealizables. Si bien creo que la fantasía es un disparador erotismo y del deseo imprescindible, ésta para nosotros debe operativa. En este sentido, mi noción de fantasía se aproxima más, a un deseo que se debe concretar, pero como muchas veces no se puede lograr por diversos impedimentos, la solución es encontrar una forma simbólica de concretarla.
En este sentido, y para ser más claro, mi noción de fantasía se aproxima mucho a la idea que tienen los joyeros. Cuando una persona pasa por una vidriera, y ve un anillo muy caro para sus posibilidades y no lo puede alcanzar, muchas veces concreta su deseo en una “fantasía”, comprando otro anillo que no es idéntico pero que es mucho más económico y está a su alcance. Lo disfruta, lo admira, goza de tenerlo en su mano, aunque sabe que no es el original. Ahí su deseo se hizo operativo, porque no quedó sin nada y concretó gran parte de su deseo.
En la vida sexual de un hombre pasivo total, pasamos muchas veces por situaciones similares. El hecho de sabernos y sentirnos hembras, de por sí dispara una serie de fantasías irrealizables. Si bien dependen de cada pasivo, y en este sentido no me cansaré de decir que no hay una sola forma de vivir la pasividad, muchos expresamos nuestro lado hembra a través de nuestro cuerpo de hombre. Y muchas veces, deseamos concretar cosas, y sin embargo no podemos hacerlo. Es en este sentido, que lograr la forma de concretar esa fantasía, nos va a evitar una frustración.
Veamos un ejemplo, para concretar lo anterior. Consideremos la situación de dos hombres casados, (pasivo y activo en nuestro caso), en donde el pasivo desea cumplir la fantasía de “casarse” con su pareja activo. En la realidad es imposible. Pero si esa es su fantasía, debe hacerlo. Lo imprescindible, es encontrar una forma creativa de llevar a cabo eso. Lo que quiero decir, es que esa ceremonia de algún modo debe llevarse a cabo y concretarse, porque los intervinientes lo desean. No importa la forma, sino que se lleve a cabo, porque con seguridad va a tener un efecto real. La concreción de una fantasía, aún sea en forma simbólica, tiene siempre efectos reales. En ese ejemplo, el efecto puede ser un compromiso de fidelidad, de expresión de amor, de acercamiento mútuo; y si ambos se consideran casados, en realidad lo están.
Por eso me gustaría terminar reafirmando la idea, de que si una fantasía irrealizable, se lleva a cabo en forma simbólica, las consecuencias de ésta casi siempre son reales.
Mi concepto de fantasía, con respecto a los hombres pasivos totales, en muchos casos tiene aspectos irrealizables. Si bien creo que la fantasía es un disparador erotismo y del deseo imprescindible, ésta para nosotros debe operativa. En este sentido, mi noción de fantasía se aproxima más, a un deseo que se debe concretar, pero como muchas veces no se puede lograr por diversos impedimentos, la solución es encontrar una forma simbólica de concretarla.
En este sentido, y para ser más claro, mi noción de fantasía se aproxima mucho a la idea que tienen los joyeros. Cuando una persona pasa por una vidriera, y ve un anillo muy caro para sus posibilidades y no lo puede alcanzar, muchas veces concreta su deseo en una “fantasía”, comprando otro anillo que no es idéntico pero que es mucho más económico y está a su alcance. Lo disfruta, lo admira, goza de tenerlo en su mano, aunque sabe que no es el original. Ahí su deseo se hizo operativo, porque no quedó sin nada y concretó gran parte de su deseo.
En la vida sexual de un hombre pasivo total, pasamos muchas veces por situaciones similares. El hecho de sabernos y sentirnos hembras, de por sí dispara una serie de fantasías irrealizables. Si bien dependen de cada pasivo, y en este sentido no me cansaré de decir que no hay una sola forma de vivir la pasividad, muchos expresamos nuestro lado hembra a través de nuestro cuerpo de hombre. Y muchas veces, deseamos concretar cosas, y sin embargo no podemos hacerlo. Es en este sentido, que lograr la forma de concretar esa fantasía, nos va a evitar una frustración.
Veamos un ejemplo, para concretar lo anterior. Consideremos la situación de dos hombres casados, (pasivo y activo en nuestro caso), en donde el pasivo desea cumplir la fantasía de “casarse” con su pareja activo. En la realidad es imposible. Pero si esa es su fantasía, debe hacerlo. Lo imprescindible, es encontrar una forma creativa de llevar a cabo eso. Lo que quiero decir, es que esa ceremonia de algún modo debe llevarse a cabo y concretarse, porque los intervinientes lo desean. No importa la forma, sino que se lleve a cabo, porque con seguridad va a tener un efecto real. La concreción de una fantasía, aún sea en forma simbólica, tiene siempre efectos reales. En ese ejemplo, el efecto puede ser un compromiso de fidelidad, de expresión de amor, de acercamiento mútuo; y si ambos se consideran casados, en realidad lo están.
Por eso me gustaría terminar reafirmando la idea, de que si una fantasía irrealizable, se lleva a cabo en forma simbólica, las consecuencias de ésta casi siempre son reales.
2.2.09
Lo superficial y lo profundo
Ser un pasivo total, no es una anomalía, sino que se inscribe dentro de la variedad natural sexual. Ella consiste en que psicológicamente disponemos de una parte hembra, que se manifiesta en nuestro contacto con el mismo sexo. Podemos hablar de una androginia psicológica. Y la parte hembra que habita nosotros, la tenemos que expresar a través de un cuerpo masculino. Y como fisiológicamente no podemos hacerlo, entonces lo hacemos de forma simbólica.
Y este punto me parece muy importante para entender a un pasivo total. Porque los símbolos a través de los cuales expresamos esa parte de nuestra personalidad, constituyen el punto de contacto con el activo. Para ejemplificar esta situación, deberíamos recurrir a la teoría de los símbolos. Un símbolo es un objeto físico (bandera, escudo etc etc) que representa otra cosa. Pero lo que lo hace símbolo es que quien lo mira, interpreta lo que eso significa.
En nuestro caso, debemos expresar nuestra parte hembra a través de un cuerpo de hombre. De manera que todas las expresiones físicas que nos pasan como varón, cuando tenemos sexo con otro hombre, debemos adaptarlas para expresar nuestra parte hembra. Y esa forma de adaptación es simbólica, tanto el pasivo como el activo acuerdan y conocen su significado. Por ejemplo, la erección para un pasivo, no significa lo mismo que para un activo. Hay un contacto profundo, cuando ambos saben qué significa para cada uno. Cuanto más se compenetre el activo con la manera simbólica que tiene de expresarse el pasivo y en captar esos símbolos, más profundo será el nivel de placer que obtendremos.
Yo diría que la profundidad de penetración de un activo, depende de la capacidad que tenga para interpretar los símbolos a través de los cuales se expresa el pasivo. Hay un nivel superficial, que es el meramente físico, y otro mucho más profundo que traspasa al físico, que se da cuando el activo se conecta con esa parte hembra que habita en el pasivo. Y éste a su vez siente que puede expresarla, y que encuentra receptividad en el activo. Cuando éste es capaz de traspasar lo físico y llegar a esa fibra íntima, que está más allá de lo físico, entonces entra a conocer a la persona del pasivo en su mismísma intimidad. El activo lo complace cuando es capaz de extraer, de liberar y de hacer posible esa manifestación. A ese nivel, el contacto sexual, se tranforma en un contacto personal, y creo que sólo el amor puede ser el incentivo que lleve traspasar el nivel superficial.
Es por eso, que hablo de pasivo, cuando hay una realidad psicológica que manifestar, y no solamente cuando alguien experimenta una penetración por placer. No niego que a muchos hombres les interesa solamente el placer y nada más. Pero admito que más allá del placer físico, está el mundo de los sentimientos, del cual el sexo es sólo una forma de expresión.
Es por eso que muchos pasivos totales, me escriben y me dicen que no encuentran el hombre activo adecuado. Recibo centenares de mails, me dicen lo mismo: "no encuentra el activo adecuado". Y esta es la explicación: estos pasivos pretenden un contacto profundo, mientras que esos activos pretenden un contacto superficial, o sea la penetración física y nada más. De ahí que el pasivo no encuentre más que un placer pasajero, que termina en un vacío. Muchos creen por esto, que los pasivos generalmente somos promíscuos, pero creo más bien es la búsqueda de un hombre activo con el que establecer se ese contacto profundo.
Y este punto me parece muy importante para entender a un pasivo total. Porque los símbolos a través de los cuales expresamos esa parte de nuestra personalidad, constituyen el punto de contacto con el activo. Para ejemplificar esta situación, deberíamos recurrir a la teoría de los símbolos. Un símbolo es un objeto físico (bandera, escudo etc etc) que representa otra cosa. Pero lo que lo hace símbolo es que quien lo mira, interpreta lo que eso significa.
En nuestro caso, debemos expresar nuestra parte hembra a través de un cuerpo de hombre. De manera que todas las expresiones físicas que nos pasan como varón, cuando tenemos sexo con otro hombre, debemos adaptarlas para expresar nuestra parte hembra. Y esa forma de adaptación es simbólica, tanto el pasivo como el activo acuerdan y conocen su significado. Por ejemplo, la erección para un pasivo, no significa lo mismo que para un activo. Hay un contacto profundo, cuando ambos saben qué significa para cada uno. Cuanto más se compenetre el activo con la manera simbólica que tiene de expresarse el pasivo y en captar esos símbolos, más profundo será el nivel de placer que obtendremos.
Yo diría que la profundidad de penetración de un activo, depende de la capacidad que tenga para interpretar los símbolos a través de los cuales se expresa el pasivo. Hay un nivel superficial, que es el meramente físico, y otro mucho más profundo que traspasa al físico, que se da cuando el activo se conecta con esa parte hembra que habita en el pasivo. Y éste a su vez siente que puede expresarla, y que encuentra receptividad en el activo. Cuando éste es capaz de traspasar lo físico y llegar a esa fibra íntima, que está más allá de lo físico, entonces entra a conocer a la persona del pasivo en su mismísma intimidad. El activo lo complace cuando es capaz de extraer, de liberar y de hacer posible esa manifestación. A ese nivel, el contacto sexual, se tranforma en un contacto personal, y creo que sólo el amor puede ser el incentivo que lleve traspasar el nivel superficial.
Es por eso, que hablo de pasivo, cuando hay una realidad psicológica que manifestar, y no solamente cuando alguien experimenta una penetración por placer. No niego que a muchos hombres les interesa solamente el placer y nada más. Pero admito que más allá del placer físico, está el mundo de los sentimientos, del cual el sexo es sólo una forma de expresión.
Es por eso que muchos pasivos totales, me escriben y me dicen que no encuentran el hombre activo adecuado. Recibo centenares de mails, me dicen lo mismo: "no encuentra el activo adecuado". Y esta es la explicación: estos pasivos pretenden un contacto profundo, mientras que esos activos pretenden un contacto superficial, o sea la penetración física y nada más. De ahí que el pasivo no encuentre más que un placer pasajero, que termina en un vacío. Muchos creen por esto, que los pasivos generalmente somos promíscuos, pero creo más bien es la búsqueda de un hombre activo con el que establecer se ese contacto profundo.
24.12.08
Feliz Navidad..!
Hola Lector:
Un saludo afectuoso y cariñoso para estas fiestas, si entras por primera vez a mi Blog.
Y si sos un asíduo Lector, además, un agradecimiento enorme por tener la paciencia de meterte dentro de mis pensamientos, y tratar de comprenderlos.
Felicidades y paz..!
Marcelo
Un saludo afectuoso y cariñoso para estas fiestas, si entras por primera vez a mi Blog.
Y si sos un asíduo Lector, además, un agradecimiento enorme por tener la paciencia de meterte dentro de mis pensamientos, y tratar de comprenderlos.
Felicidades y paz..!
Marcelo
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